Te recuerdo en esa noche de viernes bebiendo cerveza y fumando mientras dabas por hecho que lo nuestro no iba a durar para siempre. Era inevitable que justo en ese momento quisiera sacarte los ojos para ponérmelos y ver todo de la manera en la que tu lo veías a sabiendas de que de ser así, habrías sido tu quien hubiese sufrido, pues te hubieses quedado ciego, como yo.
Inevitable
29 DE MARZO DE 20141 min de lectura
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